La llave del cielo.
“Nosotros los de entonces ya no somos los mismos”, escribió Neruda y algo de eso es cierto; dejamos que los años envejezcan con nosotros sin el menor rencor y ya no nos asombra nada.
Sin palabras decíamos precisamente eso la mañana del 1 de Marzo de 2010. Los tres sobrevivientes del clan de la clef du ciel habíamos llegado hasta lo que quedaba de Dichato, una pequeña bahía pegada al Pacífico y que dos días antes había conocido la furia del mar y ya no era más que un amasijo de restos de casas, barcas destrozadas y cadáveres flotando en las aguas mansas de la tragedia. Primero fue un terremoto de intensidad infernal y a las pocas horas un maremoto borró el poblado de pescadores de la geografía chilena.